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Cuando el error no es clínico: el papel del médico ante un fallo del sistema

¿Qué ocurre cuando un paciente resulta perjudicado por el retraso de una prueba diagnóstica correctamente solicitada? Casos como este obligan a analizar hasta dónde llega la responsabilidad del médico y qué papel debe asumir ante los errores organizativos que afectan a la atención sanitaria. Este dilema, habitual en la práctica clínica, forma parte de los supuestos analizados en los cursos de Buen Quehacer Médico.

Según explica el Dr. Joan Monés Xiol, miembro de la Comisión Central de Deontología de la OMC, la primera cuestión es determinar si el médico cumplió con su obligación de proporcionar una atención de calidad. En este caso, el experto considera que sí: aunque el resultado final no fuera el deseado, el profesional actuó conforme a los estándares asistenciales exigibles y la indicación de la prueba fue clínicamente adecuada, evitando tanto el uso innecesario de recursos como la adopción de medidas urgentes injustificadas.

El caso va más allá del desenlace clínico y pone el foco en la necesidad de que los médicos participen activamente en la mejora de la calidad asistencial y la seguridad del paciente. En este sentido, el experto recuerda que la detección y comunicación de fallos organizativos forma parte del compromiso profesional, especialmente cuando estos pueden comprometer la atención sanitaria. Por ello, trasladar la incidencia a los compañeros y a la dirección del centro se considera la actuación más adecuada para promover soluciones y evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.

El análisis también aborda la comunicación con la paciente tras producirse el daño. Aunque el médico cumplió con el deber básico de informar, el caso invita a reflexionar sobre la importancia de una comunicación más completa y transparente ante acontecimientos adversos. Asimismo, el Dr. Monés distingue entre error y negligencia y concluye que la situación responde a un fallo del sistema más que a una actuación incorrecta del profesional, lo que sitúa su responsabilidad en un plano limitado, sin perjuicio de los derechos de la paciente a presentar una eventual reclamación.

Con los cursos del Buen Quehacer Médico se busca promover la reflexión sobre escenarios reales y dilemas éticos frecuentes en la práctica clínica. El objetivo es fortalecer una cultura profesional basada en la transparencia, la responsabilidad y la toma de decisiones independiente, al tiempo que se fomenta una formación continuada que permita mejorar las competencias del médico sin vulnerar los principios deontológicos.

Recordamos que cada uno de los cuatro cursos del Buen Quehacer Médico cuenta con 10 créditos ECMECs de SEAFORMEC y UEMS, equivalentes a 1,5 créditos españoles de formación continuada del Sistema Nacional de Salud. La matrícula es gratuita para los médicos colegiados, gracias al patrocinio del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM).

La matrícula es gratuita para los médicos colegiados gracias al apoyo del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos:
https://www.ffomc.org/formacion/cursos-online-buen-quehacer-medico-vinetas-practicas