Curso para Informadores Sanitarios_Presentación




ANTECEDENTES



La información sanitaria veraz contribuye a difundir el conocimiento científico y supone una ayuda útil para los pacientes y la población general. Por el contrario, la información sanitaria insuficientemente rigurosa o fundamentada, o difundida de manera errónea, confusa o tergiversada, genera expectativas infundadas y expone a riesgos y perjuicios sanitarios potencialmente graves a los pacientes y a la población general. Por eso, los diversos estamentos interesados (autoridades sanitarias, industria sanitaria, asociaciones de periodistas y específicamente de informadores sanitarios, etc.) se esfuerzan por tomar medidas que garanticen la formación, excelencia y ecuanimidad de los profesionales implicados, y la veracidad y precisión de las noticias sanitarias que difunden. Desgraciadamente, los datos demuestran que hasta ahora esas medidas no siempre han sido suficientemente eficaces, pues:

  • Siguen difundiéndose noticias sanitarias carentes de fundamento científico. Por ejemplo, se ha demostrado (no sólo en España) que los estudios de peor calidad metodológica (y, por lo tanto, con conclusiones menos fiables) son los que generan mayor atención mediática, de manera que las informaciones sanitarias menos fiables son las que llegan en mayor medida a la población. (1)

  • Incluso cuando se fundamentan en los resultados de estudios válidos, es frecuente que las informaciones sanitarias estén mal interpretadas. (2)

  • En programas radiofónicos o televisivos de gran audiencia aparecen insertados, como si fueran reportajes o noticias contrastadas, espacios que promueven la venta de “productos milagro” como si fueran tecnologías sanitarias comprobadas. En ocasiones, con el fin de transmitir a la audiencia una falsa percepción de fiabilidad al respecto, en esos espacios participan activamente médicos que han ostentado cargos de relevancia pública (3), y los periodistas responsables de esos programas demuestran carecer de los conocimientos necesarios para seleccionar las fuentes más apropiadas para contrastar el fundamento de una información sanitaria, al confundir la ostentación (presente o pasada) de cargos electos o institucionales, con la formación metodológica o la capacidad de refrendo científico. Eso resulta potencialmente perjudicial para los espectadores, y dañino para la profesión.


(1) http://esmateria.com/2014/02/24/los-periodicos-prefieren-escribir-sobre-investigaciones-de-peor-calidad/

(2) Por ejemplo:

        http://www.actasanitaria.com/partido-en-el-campo-de-las-vacunas-gripe-zoster-tosferina-industrias-derroto-periodistas-por-3-0/

        http://www.forbes.com/sites/larryhusten/2014/01/15/medicine-or-mass-murder-guideline-based-on-discredited-research-may-have-caused-800000-deaths-in-europe-over-the-last-5-years/

        http://www.lavanguardia.com/salud/20130306/54369041093/cientificos-demuestran-que-una-enzima-sirve-para-prevenir-el-90-de-migranas.html

        http://www.elglobal.net/noticias-medicamento/articulo.aspx?idart=787531&idcat=782&tipo=2

(3) Por ejemplo:        https://www.youtube.com/embed/-rIk69A5-N0