Gripe A [H1N1]

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El 24 de abril se daba la voz de alarma en México anunciando los primeros casos de personas contagiadas por el virus de la Gripe A/H1N1 del que finalmente se concluyó que había 18 casos el 25 de abril.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informaba a 30 de mayo, de 99 muertes por Gripe A/H1N1 en todo el mundo y de 15.510 casos de personas contagiadas en 53 países. En España están detectados y registrados 143 casos, en esa fecha, según la OMS, pero teniendo en cuenta el crecimiento exponencial de pacientes que cada día se registran es seguro que estas cifras por momentos se quedaban anticuadas.

El día 11 de junio de 2009, la Directora General de la OMS, elevó el nivel de alerta pandémica de fase 5 a fase 6. Esta Organización prevé que la propagación internacional del virus pandémico persistirá durante las próximas semanas y meses. Sin embargo, la situación epidemiológica actual de los diferentes países es muy variable; en algunos se han registrado pocos casos, o ninguno, mientras que otros están sufriendo brotes comunitarios extensos. En esta situación estaría entrando España en el momento de la redacción de este texto. En pandemias anteriores el mayor impacto sanitario se produjo durante el primer año, pero el exceso de mortalidad asociado a los virus pandémicos abarcó un periodo de dos años.

La actualización de la OMS del día 6 de julio sobre la expansión de la pandemia en 135 países declarantes notificaba 94512 casos declarados y 429 muertes. En España eran 716 casos con un solo fallecido. Todo ello nos pone de manifiesto la rapidez de la expansión, y en principio la baja letalidad de la Gripe A, pero se están produciendo muertes en personas, sin un riesgo aparente.

La OMS considera que en estos momentos la pandemia reviste en general una gravedad moderada. Esta estimación se basa en la información clínica y epidemiológica reunida por la Organización hasta la fecha, así como en los datos aportados por sus Estados Miembros respecto al impacto de la pandemia en sus sistemas de salud y, en general, en su funcionamiento social y económico.

La gripe es una enfermedad aguda respiratoria febril de etiología viral, cuya importancia deriva de su elevada capacidad de propagación y la gravedad de sus complicaciones. Las epidemias de gripe han sido asociadas a una sobremortalidad general en las poblaciones. Tres tipos de virus de la influenza han sido reconocidos: A, B y C. El tipo A incluye varios subtipos según el carácter de los antígenos de hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N) y ha sido relacionado con epidemias de grandes proporciones y pandemias. A intervalos irregulares aparecen subtipos totalmente nuevos (cambios antigénicos) que causan pandemias, siendo por ello prioritaria su vigilancia para detectar cambios que permitan la adopción de medidas de control centradas en la rápida producción y administración de vacuna. Las epidemias interpandémicas se deben, al menos en parte, a cambios antigénicos menores (desviaciones antigénicas). El tipo B se ha relacionado con epidemias localizadas y el C con casos esporádicos o brotes menores.

La infección producida por el virus influenza comienza con una infección local en el tracto respiratorio superior. El virus se transmite por vía aérea mediante aerosoles producidos por la persona infectada al estornudar, toser o hablar, y penetra en el sujeto susceptible a través de las vías respiratorias. La gripe se caracteriza por una infección donde el virus se multiplica en las células de las vías respiratorias, conduciendo a un rápido desencadenamiento de un proceso inflamatorio local que se activa secuencialmente, en cascada, con una importante secreción de citocinas, especialmente proinflamatorias, responsables en gran medida del síndrome clínico gripal.

El Subcomité de Vigilancia de gripe A recomienda que la estrategia de vigilancia ha de ser coherente con la situación de país en transición respecto a la situación de la pandemia en la que se encuentra España en este momento, habiéndose conformado casos de infección, pero sin haberse demostrado una transmisión comunitaria extensa. Esto hace que se siga recomendando una vigilancia individual con confirmación de laboratorio, simplificando la encuesta epidemiológica, y siempre teniendo en cuenta las circunstancias de cada CCAA, cuya situación epidemiológica puede ser distinta.

Para ello, la vigilancia del nuevo virus de la gripe, mientras se mantenga la actual situación epidemiológica, se centrará en cinco puntos:

  1. Mantenimiento del sistema de vigilancia de gripe estacional
  2. Vigilancia de agrupaciones de casos de infección respiratoria aguda
  3. Seguimiento de gripe o enfermedad respiratoria aguda a partir de las bases informatizadas de Atención Primaria y/ servicios de urgencia.
  4. Vigilancia individualizada de casos graves
  5. Vigilancia individualizada de casos de gripe en la comunidad

En todas las Comunidades Autónomas y en el Ministerio de Sanidad se están tomando medidas y elaborando protocolos de actuación de cara a la expansión de la Pandemia en otoño, basados en experiencias anteriores y en el comportamiento de la Pandemia de Gripe A vivida en otros países. Se recomienda expresamente la formación del staff sanitario, la educación de la población, el seguimiento de las infecciones respiratorias, la declaración y el control de la Gripe.

En conclusión podemos destacar que las pandemias no suceden a intervalos regulares, ni parecen seguir ningún patrón fijo que permita su predicción, que la pandemia de Gripe A/H1N1 es de baja virulencia y alta expansión, que el entramado patogénico del virus de la gripe en general y del virus de la gripe A en particular, hace que esta enfermedad adquiera un significado especial.

La Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial, La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, la Sociedad de Española de Urgencias y Emergencias, y la Asociación Española de Pediatría, no podían ser ajenas a la alerta producida. Sin contravenir los protocolos consensuados, con este curso, ponen en marcha un dispositivo formativo ágil, riguroso y actualizado, para los médicos generales y de familia, y pediatras de atención primaria, en base a su experiencia formativa acumulada.


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