Anualmente son miles las publicaciones y cientos de miles los
artículos, trabajos o comunicaciones que afluyen
al ámbito del ejercicio de la medicina. Es
imposible absorber o al menos analizar semejante cantidad
de información.
La información médica
se produce y renueva permanentemente de manera inabarcable,
influyendo de manera errática o no validada
en la práctica. Es difícil el acceso
y seguimiento de toda esta información, actualización
profesional decae con el tiempo y las oportunidades
de formación médica continuada son escasas.
Por lo tanto, digerir la ingente información
disponible de manera provechosa requiere una estrategia
clara y decidida de búsqueda, valoración,
síntesis y lectura de la literatura científica.
La utilización óptima
de información científica contrastada
y fiable, aquella procedente de la mejor investigación
médica sería la clave para mejorar la
eficacia de la práctica clínica y la
atención sanitaria en general, reduciendo la
incertidumbre y aumentando la estima y el aval ético
del medico. El mensaje fundamental es que el médico
debe ganar en destreza y habilidades para realizar
valoraciones independientes de la información
científica circundante y por lo tanto poder
evaluar la credibilidad de los contenidos. La valoración
crítica de la literatura debe ser el principal
proceso de incorporación de la información
científica más válida y fiable
a la práctica clínica.