Iniciación a la Ética y Deontología Médica 2ª Edición _ Introducción



PRESENTACIÓN


Todos los quehaceres de la actividad profesional médica, además de la imprescindible base científica y técnica, tienen una dimensión ética y como consecuencia el ejercicio de la medicina conlleva un compromiso ético y deontológico. La complejidad intrínseca de cumplir con absoluta corrección de las tareas médicas asistenciales, docentes y de investigación, se ha visto incrementada en las dos últimas décadas por la exigencia al profesional sanitario de eficiencia y eficacia, compromiso en la gestión de los recursos sanitarios, que sea evaluador y responsable de la calidad asistencial, conocedor y además vigilante de la relación costo-beneficio de cada actividad profesional, corresponsable de las cargas financieras de la sanidad y experto en evidencia científica. Además estos deberes del médico, llevan inherentes aspectos éticos en general y bioéticos en particular, que se deben cumplir y como consecuencia la conveniencia, casi obligación, de su conocimiento..

Además en la bioética moderna nacida de sensibilidades anglosajonas, se ha de contemplar la revolución médico-sanitaria auspiciada por la emancipación de los pacientes cada vez más informados, la universalización y socialización de la asistencia sanitaria, el reconocimiento de que los recursos son limitados, el derecho de confidencialidad, a la intimidad y de la preservación de la historia clínica, etc. y sobre todo el reconocimiento del principio de autonomía (obligación de considerar a los pacientes, personas capaces de tomar decisiones que afectan a su proyecto de vida) como básico y quizás el elemento más revolucionario y trascendente de estas dos últimas décadas en la relación médico-paciente. Algunas pautas practicadas y auspiciadas desde siglos, son ahora puestas en tela de juicio como éticas reprobables incluso legalmente censurables. Lo que hasta hace poco era prescriptivo ahora puede ser proscrito como ocurre por ejemplo con la imposición paternalista de la beneficencia que se consideraba acción necesaria de excelencia profesional.

Sin embargo, desde la perspectiva europea e incluso más específicamente mediterránea se tiene una concepción más social de la persona nacida del humanismo cívico de la solidaridad y de la justicia distributiva, frente a la perspectiva anglosajona de una concepción más liberal de la persona en la que se prioriza la individualidad y la autonomía casi absoluta. La bioética “mediterránea” hace énfasis en lo colectivo, en la identidad cultural, en los deberes de cada individuo tiene para con la sociedad, en la nece-sidad de la justicia social y en intentar unas relaciones interpersonales cálidas, afectivas y compasivas.

Ser médico es ejercer una profesión peculiar. Su objetivo es la persona, cuando esta siente o parece sentir alguna deficiencia, aparece la enfermedad. Para alcanzar la normalidad busca ayuda y lo hace dirigiéndose a otra persona que cree con los conocimientos suficientes para conseguir el objetivo. Se establece entonces la relación médico-paciente, tan antigua como el hombre y que entre otras cosas actúa como uno de los "fármacos" más universales y poderosos y que en bien de todos no se debe perder.

La relación paciente-médico es una relación personal, con todas las virtudes y defectos de una relación entre personas. Esta relación se basa sin duda en los conocimientos científicos y técnicos del médico, pero también en la esperanza y la confianza del paciente que se podrían ver deterioradas sin una buena información, aspecto que el profesional a veces tiene menos presente, más atento al diagnóstico y preocupado por llegar a una acertada decisión terapéutica.

De todas maneras la relación médico-paciente no es fácil. La socialización de la Medicina, ha puesto los avances tecnológicos al alcance de todos y es positivo, pero ha trastocado, al menos en parte, la relación del médico con el paciente, que de ser hace unos años personal y confiada (a veces algo prepotente), ha pasado a otra en que el paciente ve al médico, como un funcionario representante de la entidad gestora.

Con todo lo expuesto hasta ahora se intuye la complejidad actual de la actividad profe-sional del médico y la necesidad de regularla, de establecer un marco de actuación, unas normas para servir mejor a la sociedad y tener una guía para el profesional.

Las Normas Éticas o Deontológicas son el instrumento normativo de las actitudes y los comportamientos exigibles a los médicos en el ejercicio de su profesión y que el colectivo se autoimpone en todos los ámbitos posibles de actuación, desde los actos médicos en la trascendental medicina ambulatoria, hasta en los procedimientos técnicos más sofisticados en hospitales de tercer nivel, desde la medicina privada a la pública, desde la historia clínica hasta la prescripción terapéutica, etc.

Las Normas de Ética, incluidas en los Códigos de Deontología, pretenden fundamentalmente la protección de la sociedad frente a la actitud médica, pero también la protección de los médicos, al tener un marco ético concreto de actuación que se ha de respetar y seguir. Así mismo, pretenden regular las relaciones de los médicos entre sí, con las Instituciones Sanitarias donde presten sus servicios y con la Corporación Médica a la que pertenecen

Toda actividad de los profesionales de la Medicina ha de estar presidida por el respeto a las directrices del Código de Deontología, elaborado por la Comisión Central de Deontología y aprobado en una Asamblea General de la Organización Médica Colegial (OMC). Este Código es de obligado cumplimiento para todos los médicos colegiados y que conduce, cuando se incumple, a posibles y distintas sanciones.

Sin embargo, todo parece indicar que los médicos no siempre conocen suficientemente el Código de Deontología, por ello se considera muy conveniente e incluso necesario potenciar y facilitar su conocimiento a los médicos españoles a través de las distintas instituciones de nuestra Organización.

Los principios esenciales de la profesión médica se traducen en las siguientes actitudes, responsabilidades y compromisos básicos:

  • El fomento del altruismo, la integridad, la honradez, la veracidad y la empatía, que son esenciales para una relación asistencial de confianza plena.
  • La mejora continua en el ejercicio profesional y en la calidad asistencial, basadas en el conocimiento científico y la autoevaluación.
  • El ejercicio de la autorregulación con el fin de mantener la confianza social, mediante la transparencia, la aceptación y corrección de errores y conductas inadecuadas y una correcta gestión de los conflictos.
  • Queda así recogida la histórica vocación de servicio a los pacientes y a la sociedad de los médicos y de la Organización Médica Colegial de España.
  • Fomentar y regular una correcta relación de los médicos entre si.

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